Mérida, Yucatán | 20 de marzo de 2026.- Desde Michoacán hasta Yucatán, la cocina tradicional no solo se sirve: se comparte, se hereda y se siembra. Así lo entiende Rosalba Morales Bartolo, cocinera tradicional michoacana con más de cuatro décadas dedicadas a preservar los sabores que nacen de la tierra y la memoria. Su presencia en el estado responde a la invitación del Club Sibarita en el marco del Food Fest.
Para Morales, cada viaje es también un regreso.
“Para mí, el salir de mi comunidad y regresar a ella, salí cocinando y regresé cocinando. Ha sido una gran experiencia, sobre todo por el legado del rescate de los productos, de la comida que se comía antes y que hoy se sigue comiendo. Ese es un legado que vamos a dejar para todos, para mi comunidad y para todo México”.
Su presencia en Yucatán busca sembrar conocimiento a través de la cocina.
“Siempre que vengo a Yucatán es venir a sembrar una semilla, una parte de lo que durante más de 40 años he hecho en esta vida, que es la cocina tradicional”.
Rosalba habla de su cocina como una extensión de su hogar y de su historia familiar.
“A mí me gusta cocinar todo lo que tenga a mi alrededor. Mi mamá inició un huerto hace 60 años y es de donde corto las limas para nuestras salsas, para el agua fresca, aguacates, guayabas, granadas, limones… en fin, todo lo que es de temporada lo voy cortando y lo voy preparando para nuestros clientes”.
En su restaurante ubicado en San Jerónimo Purenchécuaro, Michoacán, muy cerca de la zona del Lago de Pátzcuaro, más que un servicio gastronómico, Rosalba ofrece una vivencia íntima y auténtica en su propia cocina, en donde recibe a sus comensales previa reservación.
“Cuando gusten ir a Michoacán, ahí estoy en mi cocina de Rosalba, pero solo atiendo por reservación. Es la única manera en que puedo recibirlos, porque también me gusta viajar”.
Durante su visita, Rosalba compartió algunos de los sabores que trajo consigo en su maleta desde Michoacán para deleitar los paladares de quienes participen este fin de semana en el Club Sibarita Food Fest: ingredientes endémicos, técnicas ancestrales y preparaciones que hablan de territorio.
Desde los charales del lago de Pátzcuaro, dorados con leña de pino, hasta tortillas azules de maíz criollo de su comunidad; un segundo tiempo con raíz de chayote en tapa de masa criolla con picante. Finalmente nos adelantó que el tercer tiempo serán uchepos y muchas sorpresas más.
El trabajo de Rosalba Morales es un recordatorio de que la gastronomía tradicional mexicana no está en el pasado, sino viva en las manos de quienes la practican todos los días. (Alicia Martínez)







