El Kids Day del Mérida Open siembra ilusión y futuro en la cancha

Mérida, Yucatán | 22 de febrero de 2026.- El tenis también se construye desde la infancia y el Kids Day del Mérida Open volvió a confirmarlo. La jornada matutina del torneo abrió la puerta del estadio a las y los aficionados más pequeños, quienes ingresaron con raquetas en mano y una emoción difícil de ocultar para convivir con jugadoras del circuito profesional.

Fueron 80 niñas y niños, hijos de socios del Yucatán Country Club, quienes durante una hora compartieron cancha con la checa Marie Bouzkova, una de las principales sembradas del certamen, la alemana Tatjana Maria y las mexicanas Ana Sofía Sánchez y Marian Gómez Pezuela, en una experiencia que combinó juego, aprendizaje y cercanía con el alto rendimiento.

La dinámica permitió que cada participante peloteara con las distintas jugadoras, en estaciones coordinadas por Luis Enrique Herrera, extenista profesional y actual director del Mouratoglou Tennis Center, quien guió la actividad para que todas y todos vivieran la experiencia de manera ordenada y divertida, ante la mirada atenta de madres y padres desde la tribuna.

Más allá de los intercambios de pelota, las jugadoras compartieron mensajes que dejaron huella. Tatjana Maria destacó que el consejo más importante para quienes practican tenis desde pequeños es disfrutar cada día y amar el deporte, sin obsesionarse con el resultado. En la misma línea, Marian Gómez Pezuela habló de la importancia de respetar los procesos y entender que el camino profesional implica sacrificios, constancia y muchas horas de trabajo.

“Cuando eres pequeño no siempre dimensionas todo lo que hay detrás de ser profesional, pero si te gusta estar en la cancha y trabajas para ello, se puede lograr”, expresó la tenista mexicana, quien subrayó que el tenis le ha enseñado que el esfuerzo abre puertas dentro y fuera del deporte.

La convivencia concluyó con la tradicional foto del recuerdo, donde las y los participantes posaron orgullosos con su camiseta del Kids Day, algunos con la ilusión intacta de que algún día regresen a esa misma cancha, ya no como invitados, sino como protagonistas.

El Kids Day se consolida así como uno de los momentos más especiales del Mérida Open, reforzando el vínculo entre el tenis profesional y las nuevas generaciones, y recordando que los grandes sueños suelen comenzar con una raqueta pequeña.

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