Cuando correr es un acto de amor: pasos por Isabela

Conkal, Yucatán | 15 de febrero de 2026.- Hoy no fue una carrera como las demás. Los pasos que se dieron no estuvieron marcados por el cronómetro ni por el esfuerzo físico, sino por algo más profundo: el corazón.

Desde temprana hora, los participantes llegaron puntuales a la cita en el fraccionamiento Vega del Mayab, cerca de la comisaría de Conkal. Algunos lo hicieron acompañados de toda la familia: niños, mascotas, carriolas. Entre la multitud se reconocían rostros habituales del asfalto como los integrantes del Club Atlético Unido, Mérida Corre, incluso corredores que viajaron desde Motul y también personas que participaban en su primera caminata. La motivación era la misma para todos: apoyar a Isabela, una niña que padece el síndrome de Pierre Robin.

Ariadna y Jersain, sus papás, estuvieron presentes tanto en la salida como en la meta, agradeciendo cada muestra de cariño.
“El video se hizo viral. Recibimos llamadas de muchas personas, incluso amigos de la secundaria que nos dijeron que no podían venir, pero que apoyaron inscribiéndose de manera simbólica”, compartió Jersain.

La carrera y caminata de 3 kilómetros se desarrolló en medio de un ambiente de entusiasmo y solidaridad, en una ruta resguardada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública. Además, se realizaron carreras infantiles con distancias acordes a cada edad. Destacó la participación del Club Pingüinos, que llegó con cerca de 20 niñas y niños.

Las medallas de chocolate para los pequeños, la imagen del gato amarillo – la mascota favorita de Isabela – presente en las medallas y en algunas playeras, y la familia completa reunida – tía, abuelita, primos -fueron detalles que dieron calidez al evento.

Entonces llegó Isabela. Un poco asustada, sorprendida por la cantidad de gente que la recibió con aplausos. Tocaba el turno de la categoría 10–11 años, la suya. Se quitó el suéter, le colocaron su número de competidora: el 147. Y dio cada paso con la seguridad de quien ya conoce de victorias, de constancia, entrega y valentía.

Esta no fue una carrera de ganadores ni de tiempos. Fue una carrera de corazones unidos alrededor del running para apoyar al otro. Isabela cruzó la meta entre aplausos, algunas lágrimas discretas y el abrazo – ese que lo dice todo – de dos papás que no han dejado de sonreír.

La causa de Isabela no termina aquí. Continúa en la recta final para lograr la cirugía que aún falta y seguir avanzando hacia una mejor calidad de vida. Quienes deseen seguir dando pasos por ella pueden ponerse en contacto con la familia a través del Club Atlético Unido, al 999 366 0119.

(Alicia Martínez)

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